Sin tiempo para morir, reescribiendo la Historia

No time to die

Título original: No time to die

Dirección: Cary Joji Fukunaga

Año/ País: 2021/ Reino Unido

Reparto: Daniel Craig, Léa Seydoux, Lashana Lynch, Rami Malek, Ralph Fiennes, Cristoph Waltz, Ana de Armas…

Duración: 163 minutos

Género: Thriller, Acción, Espionaje

Es complicado hablar sobre el cine de 007, perdón, sobre James Bond, de hecho creo que es la primera vez que escribo sobre una película de la famosa saga, a pesar de que me ha acompañado desde que era niño (realmente no es la primera vez ya que en esta misma web hice una pequeña reseña de ‘Vive y deja morir’). Digo que es complicado porque es como hacer la semblanza de un familiar, alguien al que se le quiere, se le respeta y se le perdonan sus errores.

A lo largo de sus casi 30 películas, James Bond ha protagonizado infinidad de escenas míticas que se nos han quedado guardadas en la memoria cinéfila, fan y, por qué no, friki. Pero llegó Daniel Craig para abofetearnos la cara y hacernos ver la realidad, si existe.

Antes que nada aclarar que a pesar de llamarse ‘Territorio Spoiler’ aquí no voy a destripar nada, y es que esta es una de esas películas en que es importante ir virgen, porque la catarata de sorpresas y golpes de efecto y giros de guión juegan una baza importante en el desarrollo, y disfrute, del espectáculo.

Sean Connery fue el que inició la saga y, seguramente, es el 007 que tenemos en la cabeza, George Lazenby fue el paria, el pobre que vino, vio y no venció, en cambio es el favorito de muchos, y ostenta el dudoso honor de ser el único Bond en hacer una sola peli (si obviamos a David Niven en Casino Royale, pero eso era una parodia apócrifa), Roger Moore fue el Bond más serie B, el que nos trajo las historias más disparatadas, el ochentero, posiblemente el más divertido. Timothy Dalton dio un toque de agresividad al personaje en dos películas más estimables de lo que la gente quiere recordar. Con Pierce Brosnan volvió el galán Connery-Moore con resultados estimables pero no inolvidables. Y llegó Daniel Craig.

De pronto la saga se volvió, y lo digo en serio, apabullante. Las escenas de acción resultaban, quizá, por primera vez vertiginosas, agresivas, violentas. 007 era un asesino. No digo que fuesen las mejores de la serie (cada uno tiene su favorita) pero nuestro agente había entrado en el nuevo milenio por fin. 

No voy a hacer una cronología ni pienso entrar en disquisiciones históricas dentro de la saga y soy consciente de lo mal que ha sentado a muchos fans esta entrega por razones que puedo llegar a entender, pero reconozco que, a día de hoy, ‘Sin tiempo para morir’ es mi película favorita de James Bond. Y lo voy a explicar.

Desde niño he visto a 007 como un agente molón, capaz de todo, un ser casi superheroico, alguien por encima del bien y del mal. Un ser imbatible. Y así debe de ser. A nadie le gustaría enterarse que el lobo, además de a la abuelita, se come también a Caperucita roja. 

Vivimos tiempos convulsos y raros y éste es el primer James Bond post Covid-19. De hecho en un momento de la película se dice algo así como ‘el mal está en el aire’ y hay mucho de ello en las casi tres horas de metraje adrenalínico, pero no testosterónico. Aquí las mujeres son sexies, explosivas, pero sobre todo mujeres. Oh, sorpresa. 

Vemos a Bond llorar, vemos a un Bond vulnerable, le vemos enamorado de verdad, le vemos sufrir. Vaya, nuestro héroe hace cosas de persona normal. Pero además las escenas de acción y aventura superan con creces a cualquiera de las 26 anteriores. Ya solo la primera media hora que transcurre antes de los créditos iniciales merecen capítulo aparte en un hipotético libro sobre 007. Por primera vez esta primera escena precréditos se divide en dos partes, una gélidamente terrorífica y otra más marca de la casa, pero a lo bestia. Y esto es solo el principio.

No voy a hablar de la historia, no voy a contar nada, solo quiero dejar constancia que esta película, que muchos tildarán de oportunista y de ir acorde con los tiempos ue corren, pero creo que es precisamente la mejor de las versiones que podemos tener de un personaje que tiene ya más de 60 años. Si queremos realmente que James Bond sea eterno ‘Sin tiempo para  morir’ es fundamental.

Lo mejor: La escena precréditos

Lo peor: Que muchos fans no la van a aceptar

Nota: 8

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