Raya y el último dragón, cuestión de confianza

Título original: Raya and the last dragon
Dirección: Don Hall, Carlos López Estrada, Paul Briggs, John Ripa
Año/País: 2021/ Estados Unidos
Reparto: Animación
Duración: 115 minutos
Género: Aventuras, Fantasía, Animación

Cuando aún estamos saboreando esa maravilla que es Soul, lo último de Pixar que vimos directamente en Disney +, nos llega Raya y el último dragón que, aunque se ha estrenado también en salas (no muchas y sin apenas publicidad) ha podido verse simultáneamente en la plataforma mencionada, y de la misma y polémica manera en que se hiciera con el estreno de Mulan, a través de un pago extra de 21 euros.

Políticas cuestionables aparte (a estas alturas queda claro que a Disney las salas de cine le importa bastante poco, su target es la tele) la película que nos ocupa vuelve a despertar esa magia que, cuando quiere, nos regala el estudio. Una cinta de aventuras y fantasía que emparente de alguna manera con Mulan, pero también con joyas más recientes como Vaiana o Big Hero 6 (ambas también dirigidas por Don Hall).

La historia es sencilla, en Kumandra (un mundo que parece sacado de la pluma de Tolkien), se vivía en paz entre hombres y dragones, hasta que unas fuerzas del mal surgieron y los dragones, infinitamente mejores que los humanos, se sacrificaron para que estos sobrevivieses, pero fueron los humanos quienes siguieron luchando entre ellos dividiendo Kumandra en diferentes territorios irreconciliables.

Así comienza esta historia cuya protagonista, Raya, tiene la responsabilidad de reunificar dichos territorios con la ayuda del último dragón legendario que queda vivo. En ocasiones recuerda al Señor de los anillos, por esa cruzada, si bien es más divertida y menos épica.

Las escenas se suceden sin grandes aspavientos, buscando que disfruten tanto los adultos como los pequeños, algo que se le está olvidando últimamente a Pixar, pero es cierto que ese uso digital en busca de la perfección hace que parezca, en alguna escena, una película de imagen real. Cuanto tendría que aprender Disney de los diseños de Cartoon Saloon, por ejemplo, y volver a la animación que parece animación (algo que consigue aquí pero solo en flashes). No se si me explico.

Pero de nuevo lo fuerte de Disney es la capacidad de emoción y un mensaje indudablemente eficaz, en este caso es la confianza en el otro. Una gran película recomendable para ver en familia.

Lo mejor: Es de una factura impecable y tanto los personajes como la acción funcionan.
Lo peor: En ocasiones se busca la perfección en el diseño y pierde algo de gracia
Nota: 7

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