El monstruo de St. Pauli, el horror asumido

Título original: Der goldene handschuh
Dirección: Fatih Akin
Año/País: 2019/ Alemania
Reparto: Jonas Dassler, Margarete Tiesel, Katja Studt, Martina Eitner-Acheampong, Hark Bohm, Jessica Kosmalla…
Duración: 110 minutos
Género: Thriller, Terror, Crimen, Drama, Basado en hechos reales

Cuando muchos conocimos su cine gracias a Contra la pared, nos dimos cuenta que con las películas de Fatih Akin no se juega, que son un polvorín. La capacidad para rodar escenas que se te podían agarrar para no soltarte, de representar pesadillas estaba latente, pero no éramos capaces de imaginar qué nos iba a ofrecer quince años después con El monstruo de St. Pauli.

Las noticias que nos venían del Festival de Berlin en su edición de 2019 nos abrieron el apetito (por decir algo). Leímos que lo nuevo de Fatih Akin era una de las películas más despiadadas, sucias y terroríficas que se recordaban en dicho festival, que algunas escenas rozaban lo soportable, y claro no hay mejor promo que esa (que se lo digan a Lars Von Trier).

Basada en hechos reales acaecidos en Hamburgo en la década de los 70, la película hunde nuestras narices en el vertedero vital de un asesino deforme, Fritz Honka, alcoholizado, al que parece que el horror se ha convertido en una rutina, aunque necesite echar dos tragos de más para descuartizar a su última víctima. Guarda los cadáveres en su piso y utiliza perfumes para que no se enteren los vecinos por el olor.

El ambiente del piso del asesino, así como en el bar El guante dorado donde se juntan los marginados de Hamburgo, resulta asfixiante, fétido, los ronchones, el olor a sudor se desprende de cada fotograma de un film que no rebaja la intensidad en ningún momento, un canto desesperado a un horror del que Akin no nos deja que miremos a otro lado.

Todo lo que se muestra y lo que queda fuera de plano (la decapitación) resulta espeluznante, aterrador, no hay respiro en el horror que muestra el film sin tapujos. El otro día hablaba del último título de Arturo Ripstein y tiene El monstruo de St. Pauli algo que ver con ese miserabilismo, esa atrocidad asumida en el día a día del cine del mexicano.

Prostitutas que pierden la dentadura postiza, cuerpos feos, magullados, violencia descarnada y visceral, un catálogo de horrores que, obviamente, no es plato para todos los gustos. Una experiencia sudorosa, fea, de alto voltaje. Una película que despertará amores y odios sin medias tintas.

Lo mejor:La ambientación irrespirable y Jonas Dassler
Lo peor: En ocasiones hay cierto regodeo en lo nauseabundo que puede resultar gratuíto
Nota: 6,5
Otras obras de Fatih Akin: Contra la pared, Cruzando el puente, Al otro lado, Soul kitchen

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s