Las niñas bien, me olvidé de vivir

Título original: Las niñas bien
Dirección: Alejandra Márquez Abella
Año/País: 2018/ México
Reparto: Ilse Salas, Flavio medina, Cassandra Ciangherotti, Paulina Gaitan, Johanna Murillo, Jimena Guerra…
Duración: 90 minutos
Género: Drama, Comedia

Las películas, en ocasiones, son un excelente vehículo para conocer la Historia de un país. Estoy pensando en el plebiscito chileno contado en No de Pablo Larraín, los orígenes del ‘caso Watergate’ en Todos los hombres del presidente de Alan J. Pakula o los disturbios de Cartagena en el cacareado 1992 español en la sobresaliente El año del descubrimiento de Luis López Carrasco, por poner unos ejemplos.

Esa función, que no debería ir reñida con el entretenimiento, hace del cine precisamente un álbum de fotos (en movimiento) fascinante. Gracias a él podemos ver aún en movimiento, hablando, a gente que ya no está con nosotros como Gary Cooper, Marilyn Monroe o John Candy. Si hay, en mi opinión, dos características fundamentales en el cine son la mirada y el tiempo. Y el tiempo es historia.

Para su segundo largometraje, la guionista y directora Alejandra Márquez Abella ha tomado como base la novela homónima de Guadalupe Loaeza que cuenta la crisis financiera de México a principios de la década de los 80 en el gobierno de José López Portillo, y cuenta dicha crisis desde un punto de vista original; el de las clases más privilegiadas.

Sofía es una acaudalada mujer que vive en una mansión con su marido. Su grupo de amistades son gente importante y miran por encima del hombro al resto, incluído un matrimonio amigo que acaban de prosperar, les ven como ricos de segunda. Es en las absurdas conversaciones entre las esposas, con sus copas, en sus partidos de tenis, donde la película vira hacia la comedia, jugando a parecerse a las silly comedies americanas, si bien el film es otra cosa.

La aparentemente segura Sofía se derrumba y muestra sus inseguridades en la intimidad, con una de sus criadas. Sólo puede sincerarse con la clase más baja, esa clase que humillan en fiestas y cenas. La voz en off ocasional de la propia protagonista nos habla de sus sueños, un idilio imaginado con Julio Iglesias, la imagen del triunfo real. Y de pronto surgen los problemas. Los negocios del marido van mal y éste rompe con su socio.

La realidad golpea por primera vez al matrimonio que harán lo posible por seguir aparentando su estatus entre sus amistades. Pero todos hablan a las espaldas. El film, que realmente es un drama aunque se haya decidido verlo desde una óptica donde es difícil empatizar con los protagonistas (los personajes, estereotipados, son antipáticos), avanza hasta un desenlace estupendo donde queda claro esa huída a ninguna parte. Durante toda la función me han venido a la cabeza dos películas de Luis Buñuel, El ángel exterminador y El discreto encanto de la burguesía, ese malestar interno en una clase acomodada, donde se aparenta precisamente todo lo contrario, un bienestar vital. Por eso, en la fiesta de cumpleaños, donde todos se divierten, el montaje sesgado y desordenado nos muestra cómo se siente Sofía.

Lo mejor: La mirada de Ilse Salas y la escena del cumpleaños
Lo peor: El cartel te hace creer que vas a ver otra cosa muy distinta
Nota: 7
Otras obras de Alejandra Márquez Abella: Semana Santa

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