Adam, ser mujer en Marruecos

Título original: Adam
Dirección: Maryam Touzani
Año/País: 2019/ Marruecos
Reparto: Lubna Azabal, Nisrine Erradi, Douae Belkhaouda, Aziz Hattab, Hasnaa Tamtaoui
Duración: 96 minutos
Género: Drama

Presentada en la sección oficial de Cannes y del Festival de Valladolid en 2019 nos encontramos ante un debut deslumbrante, con un manejo de la narración y de las emociones que sorprenden, ya que la joven Maryam Touzani apenas tiene trabajos previos, dos cortometrajes y un documental no estrenados en nuestro país y un trabajo de guionista y actriz en Razzia de Nabil Ayouch.

La historia está ambientada en la actualidad en Casablanca, Samia (Nisrine Erradi) es una joven que va buscando trabajo por tiendas y casas. Nadie pasa por alto su embarazo y ve como se le cierran todas las puertas, incluso la de Abla (Lubna Azabal), que ha montado una pastelería en su propia casa y trata de darle un mejor futuro a su hija. Pero es precisamente la pequeña quién convence a su madre para que acepte la ayuda que pide la joven embarazada.

A partir de aquí comienza una relación basada en la sororirad entre ambas mujeres. En un momento Abla explica a Samia, que su marido murió y no pudo ir al cementerio hasta tres días después como dictan las normas en Marruecos. ‘La muerte no nos pertenece’ le dice a la joven, a lo que esta responde ‘muy pocas cosas nos pertenecen’. Esta le explica que quiere dar en adopción al niño que espera, ya que el padre la abandonó y es repudiada por ser madre soltera y no quiere un futuro de paria para su hijo.

La delicadeza de las escenas, fotografiadas como si de unos cuadros flamencos se tratase, la intimidad de esa humilde casa, y la escena de los primeros momentos de Adam, el bebé, después del nacimiento son un prodigio de sensibilidad. Un grito susurrado sobre la situación de las mujeres en una sociedad que les prohibe más que permite, un material sensible dirigido con tacto y sin caer en convencionalismos que muestra un drama sin por ello hacer una película oscura o deprimente, porque la luz de Abla y Samia lo iluminan todo, porque han decidido vivir y ofrecer un futuro mejor para sus descendientes.

Sin duda habrá que seguir de cerca los pasos de Maryam Touzani (1980, Tánger) y esperemos que siga dándonos alegrías como este film.

Lo mejor: La delicada escena del baño de Adam
Lo peor: Que pasará desapercibida para el gran público
Nota: 8
Otros trabajos de Maryam Touzani: este es su debut en el largometraje

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